viernes, 6 de abril de 2012

Roma a mí me mola.

Cinco días, 120 horas, 7200 minutos, 432000 segundos al lado de las personas más maravillosas que he tenido el placer de conocer nunca. Con muchos de vosotros llevo desde los tres años y he de reconocer que me alegro mucho de que sigamos juntos. 
Llevábamos esperando este viaje desde hace mucho, y creo que hemos disfrutado muchísimo más de lo que pensábamos, yo por lo menos. Nunca olvidaré nada de estos cinco días, los mejores de mi vida junto a los únicos capaces de convertir un día entero caminando en un maravilloso día repleto de grandes momentos. 
En este tiempo nos hemos acostumbrado a nuestras caras de recién levantados, a subir y bajar corriendo las escaleras del hotel para que Mari, Lola y Maxi no se diesen cuenta, a dormir veinte en una habitación, a madrugar todos los días y no parar de andar hasta la hora de comer, y a convivir todos juntos, los 47, como una gran familia. 
Aunque parezca poco tiempo el que hemos pasado en Roma, ha sido suficiente para compartir canciones, bailes y momentos; echar de menos a Luis y Alberto, que aunque al final no pudieron venir, estuvieron presentes en todo momento; y lo que creo que más nos impactó: vernos afectados todos  por algo que solo le había pasado a uno, lo que me demuestra una vez más lo grandes que sois, y por lo que os tengo que dar las gracias. 
Sois increíbles chicos, y quien diga que no miente. 

1 comentario:

  1. Para mí también fue un viaje increíble. Se conjugaron muchas cosas: un grupo maravilloso, disciplinado, respetuoso y que, aunque no todos eran buenos amigos, tenían compañerismo. Yo pedí un viaje en el que hubiera muchas risas y me ha sido concedido así que no me puedo quejar. Además mis compañeros de viaje también han sido un lujo. No sé si se repetirá algo así alguna vez.

    ResponderEliminar