lunes, 27 de febrero de 2012

7 de Septiembre.

Ese día cambió todo. Se fue, pero esta vez para no volver jamás. El 7 de septiembre de 2010, perdí a una de las personas más importantes e imprescindibles de mi vida. Mi padre. 
Al principio, no lloré, supongo que quise hacerme la fuerte, que pareciese que nada me importaba, que podía con todo yo sola. En realidad, no era así. No me di cuenta hasta el día 17 de ese mismo mes, cuando Ana me preguntó qué tal lo llevaba. Entonces fui consciente de lo que había pasado. No le iba a volver a ver nunca. Gracias a Ana, empecé a abrirme un poco más a los demás. Ella siempre me ha apoyado, y eso es algo por lo que la tengo que dar las gracias una vez más. 
Otro día que tampoco podré olvidar nunca es el 23 de noviembre de 2010. La primera vez que hablé con un psicólogo, psicóloga en este caso. Tenía una mezcla de sentimientos indescriptible. Por un lado, sentía miedo, pero por otro estaba contenta porque me di cuenta de que lo único que querían todos era ayudarme. Hablé con Lola de mi padre, de cómo me sentía y de todo lo que había cambiado mi vida ahora que no estaba. Me encontraba nerviosa, sin entender muy bien qué hacía allí, pero desde entonces sé que puedo contar con una persona maravillosa dispuesta a escucharme siempre. 
Esta experiencia me ha ayudado a valorar mucho más lo que tengo y a reflexionar bastante antes de hacer las cosas. Por eso quería compartirla con vosotros, para deciros que aprovechéis cada minuto con las personas que queréis, porque algún día no estarán y entonces lamentaréis no haberlo hecho antes. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Un día mágico.

El pasado viernes 24 de febrero fue, eso que suelen llamar, un día perfecto. Reímos, lloramos, disfrutamos y me di cuenta de que juntos construimos una gran familia. Todos colaboramos en ese maravilloso festival, que nos salió a pedir de boca. Sin duda, lo mejor fue ese emotivo final, dándole las gracias a las pedazo de tutoras que tenemos por ayudarnos tanto y por estar siempre a nuestro lado apoyándonos y escuchándonos. Que acabásemos todas las chicas llorando en el vestuario, es algo que no tiene precio. Muchas gracias a todos por hacer que ese viernes y este curso sean inolvidables. Os quiero.

El comienzo de algo importante

Lo primero, bienvenidos a esta nueva aventura en la que me sumerjo: escribir un blog. Mi nombre es Cristina y muchos os preguntaréis qué me ha llevado hasta aquí. La principal razón es la motivación y el apoyo por parte de dos de las mujeres más importantes de mi vida en estos momentos. 
Una de ellas es Nuria, la que me ha ayudado siempre en todo, una gran persona aunque pocos la valoren y uno de mis grandes apoyos. La otra, aunque a algunos les parezca raro, es mi profesora de lengua, Mari. Ella ha sido y es la que se preocupa por mí en todo momento, me escucha y la única que ha sido capaz de hacerme sonreír durante este último año, que no era nada fácil. Tengo que agradecerlas a las dos toda esa confianza que han depositado en mí y todas esas veces que me animaban para que no dejase de luchar y me decían que persiguiese mis sueños.
Bueno, eso es todo. Espero que este blog os saque alguna vez una sonrisa y os sintáis identificados con él. Bienvenidos y gracias a todos por acompañarme en esta nueva experiencia.