miércoles, 11 de julio de 2012

Por encima de todo, persigue tus sueños.

De pequeña mi sueño era ser princesa. Tener muchos vestidos y zapatos, un castillo enorme donde dar un montón de fiestas y un príncipe azul con el que me casaría y tendría el clásico "Felices para siempre". Tendría un montón de hijos sin perder mi esbelta figura, un perro blanco al que llamaría Rufo y un gato negro con las patas blancas al que llamaría Calcetines. 
Ahora, mi sueño es ser feliz. Conseguir ser alguien en la vida, no una persona famosa, pero sí alguien a quien recuerden por sus cosas buenas, por todas esas veces que ha ayudado a los demás y por lo mucho que le gustaba reírse. 
Mi prototipo de príncipe azul ha cambiado. Ya no es el típico chico guapo y superficial, sino aquel que me valore como persona, que por encima de todo intente hacerme sonreír siempre. Que me entienda cuando le cuente mis problemas e intente ponerles solución a todos y cada uno de ellos. 
Sí, sigo queriendo un perro blanco que se llame Rufo y un gato negro con las patas blancas que se llame Calcetines, pero bueno, al fin y al cabo, siempre hay cosas que nunca cambian. Y sé que todo esto lo voy a conseguir, porque si quiero, puedo. 
Una persona muy importante para mí, creo que sin darse cuenta, me hizo reflexionar sobre todo esto. Ella siempre me ha apoyado y escuchado cuando tanta falta me hacía. Sabe cosas que nadie más sabe y creo que es por eso por lo que es tan especial. Ahora soy yo la que dice: "Nunca dejes de luchar. Persigue tus sueños; porque si no lo haces tú, nadie lo va a hacer por ti."

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