Llega un punto en la vida en que todo lo ves de otra forma. Cambian tus preferencias, tus gustos, tus aficiones y hasta, en ocasiones, con quién compartes tus logros y caídas. Algunos esto lo ven como algo malo y te dicen el típico: "Has cambiado", solo porque ya no compartes con ellos todo lo que solías compartir.
Yo no lo llamo cambiar, sino crecer, madurar, darte cuenta de quién merece realmente la pena y poder hacer las cosas por ti mismo, porque quieres y te apetece, por y para ti, sin olvidarte de los que nunca te olvidan, los que por más fallos que cometas, siempre puedes contar con ellos; los que te hacen sonreír mientras lloran por dentro; los que llegan en el momento justo, cuando ya pensabas que se habían ido, y dicen las palabras que saben que necesitas oír; los que apoyan y aceptan tus decisiones aunque no compartan tu opinión; los que admiras y sabes que, aunque a veces no se den cuenta, son fuertes, invencibles e imparables; los que son capaces de dar siempre lo mejor de sí mismos y sacar lo mejor de ti...
Seguro que mientras leéis esto, se os ha venido alguien a la mente y, como yo, pensaréis que ellos son los que realmente queréis tener en vuestras vidas, que no deberían desaparecer nunca, sino que deberían ser eternos. ♥
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